Por qué existe Buscafact
Detrás de cada licitación hay un servicio que alguien va a recibir: el comedor de un colegio, el mantenimiento de un hospital, la reforma de un polideportivo, la aplicación con la que se pide cita. Ese servicio sale mejor cuando puede presentarse quien mejor sabe hacerlo. Sobre el papel puede: los pliegos se publican para todo el mundo. En la práctica hay que encontrar el anuncio entre miles, leer sesenta páginas, tener nueve certificados en vigor y montar tres sobres antes de una fecha que no se mueve. Una empresa grande tiene un departamento para eso; una pyme tiene a la misma persona que factura, contrata y atiende a los clientes.
Así que el que sabe hacer el trabajo no se presenta, y el que lo necesita se queda con las ofertas de siempre. Pierden los dos, y lo paga el mismo dinero. Esa distancia —entre quién puede hacer el trabajo y quién consigue llegar a la mesa— es lo único que intentamos acortar.
Creemos que
Los servicios públicos mejoran cuando el valor que tiene cada empresa —lo que de verdad sabe hacer— puede llegar a quien lo necesita. Una empresa de seis personas que hace bien su trabajo es una opción mejor para un ayuntamiento que una grande que no lo hace, y hoy casi nunca llega a serlo.
Por eso
Convertimos en trabajo de software lo que hoy es trabajo de nadie: encontrar lo que encaja, comprobar requisitos, vigilar plazos y montar los papeles. Con el dato oficial por delante y sin inventar lo que falta, porque al otro lado hay una mesa de contratación leyendo.
Y eso es
Buscafact: a la empresa le dice a qué puede presentarse, si le merece la pena y qué le falta, y prepara con ella la oferta. Al órgano que contrata le llegan más ofertas, y mejores, entre las que elegir.
La misión, en dos frases
Del lado de la empresa
Que presentarse deje de ser un proyecto de dos semanas.
La mayoría de las pymes que podrían trabajar para la Administración no se presentan nunca, y casi nunca es por falta de capacidad técnica: es que nadie tiene los días que cuesta el papeleo, o que se enteran del anuncio con el plazo encima, o que a la tercera vez que les excluyen por un certificado caducado dejan de intentarlo. Eso no es un problema de mérito. Es un problema de administración, y un problema de administración se puede resolver con software.
Del lado de quien contrata
Que el órgano tenga más de dos ofertas entre las que elegir.
Cuando a un contrato solo se presentan los de siempre, el que paga es el que paga impuestos: menos competencia es peor precio, menos alternativas y contratos que se quedan desiertos y hay que volver a sacar. Un ayuntamiento pequeño que busca quien le lleve el mantenimiento no necesita otra multinacional: necesita que la empresa de al lado que sabe hacerlo se entere y se presente en plazo y en forma. Cada pyme que consigue presentarse es una opción más encima de la mesa.
Para que no sea una frase: ahora mismo seguimos 45.098 licitaciones de las plataformas oficiales, de las que 4291 están abiertas. Casi todas son contratos que una empresa pequeña puede hacer perfectamente. El trabajo está en saber cuáles son los tuyos y llegar completo.
Cómo se nota esto por dentro
Una herramienta que le dice a una pyme a qué presentarse tiene mucho poder sobre cómo gasta sus próximas dos semanas. Estas cuatro reglas están escritas en el repositorio antes que en esta página, y se pueden comprobar usando el producto.
Lo que publica el órgano manda sobre lo que diga la IA
Los criterios de adjudicación, los pesos, la solvencia y las garantías se toman del anuncio oficial tal cual están publicados. El modelo solo completa lo que el órgano no ha publicado, y cuando lo hace se dice cuál es cuál. Al revés —una IA que resume el pliego y se lo cree— es como se presenta una oferta fuera de criterio.
Si falta un dato, se escribe que falta
Ningún documento que sale de aquí se inventa un cliente, una cifra, una certificación ni un artículo de ley. Donde no hay dato aparece [FALTA: qué dato], visible y contado. Un hueco señalado se rellena en dos minutos; un dato inventado se firma con certificado y se presenta a una administración.
Cada papel se pide una vez
Las escrituras, los poderes, el certificado de estar al corriente: se aportan una vez, viven en el expediente de tu empresa y se reutilizan en todas las ofertas. Volver a pedir lo que ya nos diste es trasladarte a ti nuestro desorden.
Decirte que no llegas también es servicio
Si no te da el plazo, si te falta un requisito insalvable o si la nota dice que no lo vas a ganar, la herramienta te lo dice pronto y claro. Es la parte que no vende, y es la que hace que la siguiente recomendación valga algo: preparar una oferta cuesta días de trabajo de alguien que hace falta en otro sitio.
Lo que no hacemos
Quién está detrás
Buscafact es el producto de Plantekia. Trabaja sobre los datos que publican las plataformas oficiales de contratación del Estado y de las comunidades autónomas, que son públicos y gratuitos: lo que se paga aquí es el trabajo de encontrarlos, cruzarlos con tu empresa y montar la oferta. El acceso al dato público no se cobra, porque ya es tuyo.
Los datos del titular, el responsable del tratamiento y las condiciones están en las páginas legales, y si algo de ahí está incompleto lo dice la propia página en vez de disimularlo. Para cualquier cosa: info@buscafact.com.
Buscar lo que puedes ganar y ver tu nota es gratis y no pide tarjeta. Si no hay nada que te encaje, te lo diremos: es la mitad de lo que prometemos.